Cap17: Der Anruf

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Perla Friggsdottir se aseguro que Giugliana y Lucrezia se encontraran bien en el Albatros, le indico a sus hombres que si las mujeres Vodaccias salieran de la habitaciona no las perdieran de vista. Y cuando por fin estuvo segura de ellas se encontrarían bien, fue hacia el bosque, ese lugar que le recordaba tanto a su hogar.

Con cada paso que daba entre los arboles, introduciéndose mas y mas en el bosque, la sensación de un lugar conocido mezclado con el saber que el lugar no era seguro. Camino durante varios minutos, hasta que dejo de escuchar el ruido de las olas detrás suyo, y el follage de los arboles a penas dejaba pasar algunos rayos del sol, volviendo su recorrido mas dificultoso en una penumbra artificial.

Luego de tanto caminar pese a que todo su cuerpo sentía la necesidad de volver a la playa hacia la luz. Llego a un claro, donde los arboles no crecían y aunque había mas luz, seguía siendo un lugar tenebroso. En el centro del claro vio una avertura, la entrada a un pozo o una cueva, justo en el medio del claro. Y aunque todo sentido común decía que volviera al Albatros o que busque mas hombres, las ganas de saber que había mas alla no le permitia medir el miedo.

Ingreso a la cueva en cuclillas ya que su tamaño impedía que pueda moverse libremente y comenzó a descender en el único camino que había mas alla de la entrada. Luego de estas descendiendo durante unos minutos, no veía nada, ya que la poca luz que ingresaba por la entrada había quedado mucho atrás.

Siguió defendiendo midiendo cada movimiento de su cuerpo ya que no tenía posibilidad de ver donde movía las manos o las rodillas gateando para seguir descendiendo. Hasta que vio una luz azulada al final del túnel, al asomarse vio que a unos metros por debajo de la apertura se encontraba una especie de laguna subterránea iluminada por unas piedras que brillaban en un tono azulado.

Salto para caer en la laguna y al hundirse por el peso de su cuerpo y llegar al fondo de la misma, se encontró con una decena de cuerpos inmóviles y comprimidos en si mismo, sin marcas de heridas, sin ninguna razón que indique q estaban o había estado vivos antes que lo arrojaran a esta laguna que oficiaba de lugar de descanso permanente.

El ver los cuerpos hizo que soltara el aire que había guardado en sus pulmones, obligándola a salir a la superficie para respirar, y ahí fue cuando lo escucho por primera vez, como un eco retumbando en las paredes de la caverna.

-Inska…Inska… Inska

En este Capitulo

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Perla Friggsdottir -PJ-

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