Historia

Alexander Miller nació en el seno de una familia trabajadora en un pueblo a las afueras de Grinolet, Avalon. De tradiciones campesinas, su padre (Henry) fue el primero en abandonar las labores del campo y emprender viaje hacia destinos nunca antes siquiera imaginados por sus antepasados.

Un día llegó al pueblo con un pequeño en brazos al que llamó Alexander. Su madre, una mujer foránea que nadie conocía, no podía tenerlo y por eso él se encargaría de cuidarlo. La gente del pueblo le hizo muchas preguntas, pero nunca fueron del todo respondidas. Incluso la mayoría pensó que tal vez el niño había sido secuestrado, pero todos conocían el noble corazón de Henry y eso disipaba las dudas. Con el paso del tiempo, el pequeño Alex fue mostrando los rasgos característicos del padre y los rumores en el pueblo se fueron extinguiendo.

Cada vez que su padre volvia de algún viaje, su emoción crecia sin limites. Anhelaba poder viajar tanto como su padre y quería ser como aquellos lores educados que arriesgaban sus vidas por el conocimiento que yacia en las ruinas de antiguas civilizaciones.

Alex vivio desde pequeño preparándose para el dia en que su padre finalmente lo invitase a participar de una expedición. Hizo todo lo que le pidió para que le permitiese ir: estudiaba los escritos que le conseguía, salía a correr todas las mañanas, cargaba los costales de sus vecinos, se subía a los arboles y hacia equilibrio entre las ramas.

Aquel día tan deseado por él nunca llegó. Una tarde lluviosa, en la víspera de sus 12 abriles, llegó un extraño al pueblo con una carta que cambiaria el destino de Alex para siempre. La puerta de los Miller sonó con 3 golpes fuertes. Alex abrió la puerta curioso.

Un hombre alto de duros rasgos marcados se presentó.

“Mi nombre es Arthur, le traigo una carta de Sir Brendan Stafford, le explicó serio con el rostro empapado por la tormenta.

El nombre del Sir, le sonaba de quien contrataba a su padre. “Por favor pase”, le pidió el muchacho sin entender el por qué de la situación.

El hombre sacó de un bolso de cuero una nota lacrada con el sello de la familia y se lo extendió. Traía consigo la noticia de que su padre había muerto en la expedición. Alex no salía de su estado de shock, cuando el sirviente le extendió otro documento, pero este ultimo firmado por su padre. Se trataba de un testamento en el que pedía que si algo le llegara a ocurrir cumpliendo con su trabajo, se ocuparan de la educación de su hijo. Por su puesto que nada de eso era importante para Alexander en ese momento. Solo quería tener de regreso a su padre.

Con lagrimas en los ojos, Alex le gritó “Qué ocurrió con mi padre!?” dimelo ahora mismo!”

“Lo siento muchacho, pero no tengo respuestas para tus preguntas. Tal vez, Sir Stafford pueda contestar a tus preguntas”, le replicó el hombre con el semblante serio mientras se giraba para retirarse de la humilde casa.

Sin dudarlo, casi por un impulso a saber la verdad de lo que había sucedido, Alexander salio por la puerta de su casa caminando bajo la lluvia para nunca mas volver a la aldea que lo vio crecer.

El viaje fue largo hasta llegar a la mansión de Sir Stafford. Durante todo el trayecto, el sirviente se ocupó de hablar bien de su señor y la relación que tenía con su padre. “Eres un afortunado, muchacho. Mi señor es generoso con los que le son leales y tu padre lo era.” Alex no se sentía nada afortunado por lo que le había ocurrido, sentía rabia, pero no se desquitó con el sirviente. Era algo que arreglaría con el Lord.

Partió del pueblo con lluvia y llego a destino con ella. Ingresaron rápido para evitar mojarse. Una vez adentro, lo hicieron pasar por enormes salones hasta llegar a una habitación mucho mas grande que su propia casa. Alli 2 sirvientas le tenían preparado un baño con agua caliente y ropa limpia.

“Donde esta Sir Brendan Stafford? debo hablar con él.” Les preguntó Alex curioso y confundido por la situación.

“Lo siento, joven Alexander, el Sir no esta disponible en este momento. Mientras tanto puede tomarse un baño y descansar de su largo viaje.” Le dijo amable la mas grande de las dos. “Tambien tiene unos bocados y fruta sobre su mesa, le hará bien comer algo y reponer energías.”

Alex tomó con sus manos las toallas en señal de que lo haría. Asi las sirvientas abandonaron la habitación para darle privacidad. Sin saber mucho que hacer con todos los artículos que había alrededor de la gran bañadera que había en el medio del cuarto, procedió a bañarse lo mejor que pudo. Luego de ese baño se sintió mejor. No sabia si era por el agua caliente o los productos que le habían arrojado que aromatizaron el agua, pero sus músculos estaban distendidos y su mente mas receptiva. Dudó en tomar las ropas nuevas, pero al ver el estado de las que había traido aquí, pensó que tal vez el Sir se ofendería y no le diría nada acerca de su padre. Una vez vestido, se percató de que el sol había finalmente salido después de tanto tiempo. Se acercó a la enorme ventana para apreciar mejor la vista y se encontró con unos laberinticos jardines. Estaban adornados con flores de todos los colores y con esculturas esbeltas. Tomó una manzana de la cesta para comer mientras apreciaba a la distancia cada una de las inmóviles figuras que reposaban en aquel majestuoso laberinto. Mientras le daba mordiscos a la jugosa fruta vio por primera vez a la mujer que le haría palpitar fuerte el corazón. La joven tenia el rostro palido como la porcelana y sus cabellos rubios parecían hebras doradas. Alta y esbelta como las damas de corte, pero no era para nada como ellas. Con un gesto de su mano parecía estar invitandolo a bajar y unírsele a recorrer el laberinto con ella. Alex miró hacia atrás pensando que tal vez habría alguien mas en la habitación, pero sólo estaban él y su sombra. Volvió a mirar a la joven que se reia de la situación y repitió nuevamente el gesto mientras movia su cabeza en señal de que se referia a él.

Alex no lo dudó. Estaba absolutamente intrigado y seducido por la belleza de aquella mujer. Sentia que estaba en un lugar de ensueño y debía ir rápido con ella. Ni bien se volteó las puertas de la habitación se abrieron de par en par y la figura de Edward apareció en escena. La magia onírica se había perdido y volvia a estar en su realidad.

“Sir Brendan lo espera en su despacho” dijo serio al tiempo que se proponía a guiarlo por la mansión.

Alexander dejó la manzana a medio comer en la cesta, se limpió discretamente las manos en el pantalón y siguió al sirviente apurando su paso. Atravesaron varios  salones hasta llegar a una puerta finamente labrada. Parecía extremadamente pesada, sin embargo cuando se oyó desde dentro un “Adelante”, Edward empujó suavemente la misma abriéndose con suma facilidad.

Alli dentro había un hombre sentado detrás de un gran escritorio. Tenia un porte digno de un Lord. “Ven, acércate Alexander.” Dijo con un tono casi melancólico.

El joven ingresó a la habitación decorada por decenas de objetos provenientes de diversas expediciones a lo largo de toda Theah. Avanzó hasta casi quedar frente al escritorio en donde descansaban algunos de las extrañas piezas.

“Por favor, siéntate.” Le dijo el Sir haciendo un ademan al sillón. Alex se acomodó lo mejor que pudo mientras oia cerrarse la puerta detrás suyo. “Mi nombre es Brendan Stafford y fui el sponsor y amigo de tu padre por los últimos 10 años. Debo decirte honrando su memoria que murió como un héroe durante su ultima expedición.” Decía hasta ser interrumpido por Alex “Cómo murió?”.

El hombre infló su pecho y soltó un profundo suspiro. “Los detalles de su muerte aún no pudo revelártelos, pero prometo que si cumples con tus deberes cuando alcances tu mayoría de edad lo haré.” Dijo serio con el rostro pseudo perdido como si estuviese trayendo memorias del pasado.

“Y por qué no ahora? Me dice que murió como un héroe y no me aclara cómo fue. Es injusto que no lo sepa. Soy lo suficientemente grande como para no asustarme. Si no me dice que ocurrió, me marcharé. No me importa que dice ese documento.”, le replicó Alex poniéndose de pie.

“Te entiendo. Tienes razón.”, asintió el hombre. “Prometes cumplir tu parte si te revelo lo que ocurrió?”, le dijo tratando de razonar con el joven. “Soy un hombre de palabra y quiero cumplir con la última voluntad de tu padre. Si no lo haces por mi, hazlo por él.”

Alex se tomó unos segundos para pensar en la propuesta y estuvo a punto de escupirse la mano para estrechar la del Sir, pero cayó en cuenta que los nobles no cerrarían tratos de esa manera. Sólo atinó a contestarle con un movimiento de su cabeza.

“Durante la ultima expedición nuestro grupo hizo un hallazgo sin precedentes. Ademas de unos textos en casi perfecto estado de conservación, habían hallado un articulo clave para develar los misterios de toda la humanidad. Todos estaban contentos y volverían pronto para celebrarlo, pero fueron interceptados por otro grupo que no dudo en matar a sangre fría a nuestros miembros.”, relataba cuando se interrumpio para cobrar fuerzas nuevamente. “Hubo una lluvia de disparos que dieron muerte a 5 de los 8 integrantes. Las vidas de Alfred, Gregory, Brigitte, Conan y Remy se extinguieron en un parpadear. Los números estaban en nuestra contra. 3 hombres tomados por sorpresa contra 10 de ellos. No había mucho para hacer. Fue entonces cuando les exigieron que entregaran el objeto a cambio de sus vidas. Era una decisión simple. Si no lo entregaban, morirían todos. Fue asi que les entregaron el articulo y en cuanto lo hicieron, les atacaron para que no quedaran testigos del hallazgo.”, dijo mientras se pausaba para darle un pañuelo al muchacho que tenia lagrimas en sus ojos.

“Gracias.”, le dijo Alex “pero como es que sabe todo esto?”

“Verás, en el momento en que les entregaron el objeto, se escuchó la detonación de las pistolas. Francoise había abandonado el mundo de los vivos para reunirse con sus seres queridos. Sabiendo la importancia del hallazgo, tu padre envistió a quien tenia el articulo robándole una pieza clave para su funcionamiento. Se la arrojó al ultimo de sus compañeros y le gritó que huyera. Y asi lo hizo, mientras Henry retenia a los bandidos.”

“Quisiera poder hablar con quien vivio esos últimos momentos con mi padre. Como se llama y donde puedo ubicarlo.”, le pidió Alex.

“Me temo que eso no va a poder ser posible”, le contestó con los ojos vidriosos mientras se dirigía hacia la ventana. Corrió la cortina y le indicó con el dedo hacia donde mirar. Alex se acercó sin imaginar de que se trataba y se sorprendio al ver un sobrio mausoleo. “Su nombre era Kevin Stafford. El era mi único hijo y murió por las heridas que le causaron las trampas de la ruina cuando intentaba escapar. Tuvo la suficiente fuerza como para vivir hasta llegar acá y contarme lo sucedido. Al poco tiempo murió. No pudimos hacer nada para salvarlo.”, relató con tristeza el Lord. “Verás, tu padre era alguien… especial. Pudo haber escapado solo con la reliquia, pero en su lugar eligió cumplir con su deber de proteger a mi hijo y a la reliquia a toda costa. Entregó su vida para asegurarle una via de escape con el objeto. Es por eso que no sólo le debo mi gratitud.” Le confesó nostálgico.

“A que se referia con que mi padre era especial.”, lo interrogó entre curioso y alarmado.

“Eso es algo que mas adelante te contaré. Luego de que hayas pasado tu primer etapa de entrenamiento.”, le replicó el hombre.

“Primer etapa de entrenamiento? De que entrenamiento habla?” le pidió explicaciones.

“Ya lo sabrás, Alexander. Ya lo sabrás…”

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