Historia

María del Carmen Torres es una exploradora  castellana que además posee la magia del “fuego adentro” en su interior. Es hija de Angélica Gallegos y Esteban de la Cruz Torres, siendo la mayor de la familia, a quien siguen sus hermanos Segundo Rafael y Marcos Ariel Torres.

Su familia no es noble, pero siempre tuvo buenos tratos con algunos de ellos, el principal siendo Federico Zepeda, amigo cercano de Esteban y padrino de Carmen.

Carmen tuvo una infancia bastante feliz, en su hogar no faltaba la comida, la ropa ni la música… hasta que Montaigne comenzó a ocupar las tierras de Rancho Torres y los cultivos comenzaron a mermar, al igual que las demás cosas. La familia de Carmen sufrió mucho los resultados de la ocupación montaignesa en sus tierras, pero justamente el contacto con los “invasores” le permitió a Carmen aprender casi de forma natural su lengua, algo que luego le sería de utilidad en los viajes.

Ya a una temprana edad, alrededor de sus 5 años, Carmen demostró tener una increíble afinidad por el fuego y haber heredado de su madre la magia del “fuego adentro”. Su madre se dedicó a entrenar sus capacidades, principalmente para controlarla y, en segundo lugar, para que hiciera suyo ese poder y pudiera crecer con él.

Carmen creció encantadora e inteligente y gracias a la ayuda de Don Zepeda, pudo acceder a una educación que muchos sueñan con obtener. Su padrino tenía mucho interés en ella y la cuidaba como si fuera su propia hija, quizás porque solamente tuvo hijos varones. Pasó varios períodos de visita en su casa, pudiendo relacionarse con los allegados de su padrino y sus hijos como si fuesen sus propios primos.

Se tomó su educación con mucha responsabilidad, resultado directo de las enseñanzas de su padre y buscó siempre destacar en lo que hiciera. Su propia sangre la llevaba a interesarse por lo oculto y bastó una sola mención sobre los artefactos Syrneth para que se volvieran uno de sus mayores intereses, a nivel histórico y como objetivo personal.

Y casi a modo de compensación por tanto interés intelectual, se acercó al baile, una práctica que llevaba a cabo de forma apasionada y con la que llamaría la atención de más de un hombre… y mujer. Como si de dos personas distintas se tratase, de día estudiaba arduamente, aprendiendo idiomas, historia, geografía y todo aquello que le fuera de utilidad para acercarse a su objetivo, mientras por las noches se dedicaba a bailar, reservando la zarabanda para alguna presa de mayor interés para ella.

El juego de la seducción y el cortejo se convirtió en una de sus mayores aficiones y casi una compulsión: en cuanto pone sus ojos en una persona, le es difícil ignorarlo (pero no imposible).

Estando cerca de completar sus estudios universitarios, comenzó a buscar información sobre las reliquias Syrneth y las ruinas de aquellas civilizaciones, lo que la llevó a acercarse a miembros del Gremio de Exploradores quienes luego de juzgar su potencial, le ofrecieron la oportunidad de formar parte del mismo y ella no lo dudó ni un segundo.

Al poco tiempo, comenzaron sus viajes, tuvo que acostumbrarse a viajar en barco por largos períodos, además de tratar con personas de distintas procedencias: no sólo tuvo oportunidad de utilizar los idiomas aprendidos, sino que sumó más a la lista.

Conoció distintas culturas y aprendió a dejar sus prejuicios de lado al momento de tratar con equipos. No mostró demasiado sus habilidades mágicas, puesto que aún teme la exposición, reservándolo para cuando fuera extremadamente necesario, sabía que la Inquisición la buscaba desde joven, puesto que tuvo un altercado que resultó en llamar la atención de ellos y acabar escapando por su vida. Jamás se olvidaron de su rostro.

Recientemente, se encontraba de regreso en Castilla junto con Alison, otra miembro del gremio con la que compartió varios viajes y se volvieron amigas muy cercanas, cuando vieron a la Inquisición queriendo llevarse a una mujer completamente inocente. La sangre de Carmen hirvió y, sin pensarlo, los atacó, buscando liberar a la mujer, pero frente a sus ojos, los Inquisidores mataron a su amiga y se las llevaron tanto a ella como a la mujer en cuestión, prometiéndole un futuro mil veces peor que el de su amiga. Con cada gota de su sangre, juró venganza, los haría pagar a todos y cada uno de ellos.

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